La transformación digital de la hotelería avanza hacia una nueva etapa, en la que la integración entre sistemas cobra mayor importancia ante la necesidad de mejorar la eficiencia operativa, la seguridad y la experiencia de los huéspedes. Más que incorporar nuevas herramientas, el desafío de las empresas del sector consiste en lograr que las tecnologías existentes funcionen de manera coordinada. En esta dirección, Vingcard, marca de ASSA ABLOY especializada en soluciones tecnológicas para la hospitalidad, promueve la adopción de un modelo de operación conectada.
Aunque muchos establecimientos han incrementado sus inversiones en tecnología, la falta de comunicación entre plataformas todavía puede generar procesos fragmentados, duplicación de tareas y dificultades para aprovechar los datos disponibles. Para enfrentar estos obstáculos, la compañía propone integrar seis dimensiones tecnológicas, conectando diferentes áreas de la operación hotelera.
“El verdadero valor de la transformación digital no está en la cantidad de tecnología que incorpora un hotel, sino en lo que sucede cuando sus sistemas comienzan a trabajar juntos. Cuando la información fluye entre las diferentes áreas, es posible automatizar procesos, optimizar recursos y facilitar decisiones más oportunas. La tecnología deja de ser una herramienta aislada y pasa a impulsar toda la operación”, afirma Thiago Bertozo, director de Excelencia Comercial de Vingcard para América Latina y el Caribe.
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La propuesta también responde a los cambios en el comportamiento de los viajeros. Según el 2025 State of Hotel Guest Technology Report, citado por Hotel Tech Report, el 57% de los huéspedes millennials espera encontrar funcionalidades como check-in móvil, llaves digitales y experiencias personalizadas mediante la tecnología. Por su parte, el informe Hotel Technology Trends 2025, publicado por E360 Hospitality, señala que el 68% de este público probablemente elegiría un hotel que ofreciera acceso a las habitaciones a través del teléfono móvil.
Estas expectativas aumentan la presión sobre los establecimientos de alojamiento para ofrecer una experiencia digital consistente, desde la reserva y el check-in hasta el acceso a la habitación y el uso de los servicios. Para lograrlo, la integración debe ir más allá de las herramientas orientadas al huésped y alcanzar los procesos internos que sostienen la operación.
Seis dimensiones de la hospitalidad conectada
El modelo promovido por Vingcard se estructura en seis dimensiones tecnológicas que, al integrarse, permiten compartir información y coordinar actividades entre diferentes departamentos. La propuesta busca reducir tareas manuales, optimizar el uso de los recursos y agilizar los procesos.
El control de acceso constituye una de estas áreas. Además de garantizar el ingreso seguro a las habitaciones y zonas autorizadas, la tecnología puede conectarse con otros sistemas para facilitar la gestión de credenciales y la ejecución de procedimientos relacionados con la estancia. Por su parte, la dimensión de redes y conectividad proporciona la infraestructura necesaria para asegurar la comunicación entre dispositivos y plataformas.
Otra dimensión es la de energía y automatización, que permite gestionar determinados consumos y ajustar funciones como la climatización, de acuerdo con la ocupación y las condiciones de uso de los espacios. Las funcionalidades disponibles y los resultados dependen de las características de cada instalación.
La experiencia digital reúne soluciones que simplifican el recorrido del cliente, incluidas las credenciales electrónicas y los servicios destinados a reducir las fricciones en los puntos de contacto con el establecimiento. A su vez, la dimensión de operaciones de la propiedad concentra herramientas que facilitan la coordinación de los equipos, el seguimiento de actividades y la identificación de necesidades operativas.
El modelo se completa con los sistemas de gestión hotelera, incluido el PMS (Property Management System) y otras plataformas relacionadas. Estas herramientas permiten compartir información sobre reservas, estancias y disponibilidad de habitaciones con otros componentes del ecosistema, según las integraciones disponibles.
La integración puede reducir los costos operativos
En la práctica, la conexión entre estas tecnologías permite que una misma información desencadene acciones en diferentes áreas del hotel. La llegada de un huésped o un cambio en el estado de una habitación, por ejemplo, puede generar actualizaciones automáticas en los sistemas de acceso, climatización y gestión operativa.
Bertozo analiza la transformación digital del sector
“Cuando una habitación cambia de estado o un huésped llega al establecimiento, esa información puede tener implicaciones para varias áreas. Si los sistemas están integrados, es posible configurar respuestas coordinadas, desde habilitar una credencial hasta ajustar determinadas funciones de la habitación o facilitar la actualización de información operativa”, explica Bertozo.
El ejecutivo añade que la propuesta consiste en eliminar etapas innecesarias y permitir que los profesionales dediquen más tiempo a la prestación de servicios. La automatización de actividades rutinarias también puede contribuir a reducir las intervenciones manuales y mejorar la comunicación entre departamentos.
El consumo energético aparece entre las oportunidades para aumentar la eficiencia. Según información publicada por Sensgreen sobre controles inteligentes de aire acondicionado, los sistemas de gestión automatizada pueden reducir entre un 20% y un 30% el consumo de energía asociado a la climatización. Sin embargo, los resultados varían según las características del inmueble, las tecnologías instaladas y las condiciones operativas.
Además del ahorro potencial, la integración entre datos de ocupación, automatización y gestión permite analizar el comportamiento del consumo energético de manera más amplia. Con esta información, los establecimientos pueden identificar oportunidades de mejora y realizar ajustes en sus procesos operativos.
La modernización tecnológica puede ser gradual
La adopción de un modelo de hospitalidad conectada no exige necesariamente reemplazar toda la infraestructura tecnológica existente. Según Vingcard, la integración puede realizarse de manera progresiva, considerando las necesidades de cada establecimiento, los sistemas ya instalados y los objetivos de gestión.
Este enfoque permite identificar prioridades, determinar qué información debe circular entre las plataformas y establecer indicadores para monitorear los resultados. Entre las métricas que pueden evaluarse se encuentran el consumo de energía, el tiempo necesario para ejecutar determinadas actividades, la reducción de intervenciones manuales y la agilidad de los procesos relacionados con la estancia.
“Cada hotel tiene una realidad operativa diferente. Por eso, el punto de partida debe ser comprender dónde existen dificultades y qué procesos pueden mejorar mediante la integración. No se trata de incorporar tecnología simplemente por incorporarla, sino de construir una solución que responda a las necesidades del establecimiento y pueda evolucionar a medida que cambien sus prioridades”, destaca Bertozo.
En América Latina y el Caribe, donde los establecimientos de alojamiento atienden mercados diversos y enfrentan exigencias crecientes de eficiencia y calidad de servicio, la conexión entre sistemas representa una oportunidad para aumentar el retorno de las inversiones tecnológicas. Según el estudio Digital Transformation in Hospitality: 2026 Trends & Data, publicado por OysterLink, el 57% de los hoteles que implementan mejoras digitales integradas reporta un crecimiento de sus ingresos. El indicador refleja una tendencia identificada por la fuente, sin garantizar resultados similares para todos los establecimientos.
Para Vingcard, el avance de la transformación digital dependerá de la capacidad de los hoteles para convertir sus inversiones tecnológicas en mejoras concretas para el negocio. La integración entre control de acceso, conectividad, energía, experiencia digital, operaciones y sistemas de gestión se presenta, así, como una alternativa para optimizar recursos, coordinar procesos y ofrecer una experiencia más fluida a los huéspedes.
(*) Crédito de la foto: Dilvulgación







