La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a transformar las operaciones en distintos sectores de la economía, incluida la hotelería, que recurre cada vez más a la tecnología para automatizar procesos, mejorar la experiencia de los huéspedes y optimizar las estrategias de ingresos. En los próximos años, esta tendencia podría ganar aún más fuerza en América Latina. Según un estudio del Foro Económico Mundial, la adopción estructurada de la IA tiene el potencial de elevar la productividad de la región entre un 1,9% y un 2,3% anual hasta 2030.
El informe América Latina en la Era Inteligente, elaborado en conjunto con la consultora McKinsey & Company y publicado por Folha de São Paulo, estima que este avance podría añadir entre US$ 1,1 billones y US$ 1,7 billones anuales a la economía latinoamericana.
El documento señala que la tecnología puede desempeñar un papel fundamental en un momento de transición demográfica. Históricamente, el crecimiento económico de la región estuvo impulsado por la expansión de la fuerza laboral, pero este modelo comienza a perder impulso a medida que disminuye el denominado bono demográfico en los principales países latinoamericanos.
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Los sectores intensivos en servicios, como hotelería, turismo, alimentación y comercio minorista, aparecen entre los principales beneficiarios potenciales de las ganancias de eficiencia generadas por la IA. Herramientas capaces de automatizar la atención al cliente, personalizar ofertas, analizar el comportamiento de los consumidores y apoyar decisiones estratégicas tenderán a ganar espacio conforme evolucione la tecnología.
A pesar de las perspectivas positivas, los investigadores destacan que la región aún debe superar importantes obstáculos para capturar estos beneficios. Uno de los principales desafíos radica en la formación de profesionales capacitados para operar nuevas plataformas e integrar sistemas heredados con soluciones basadas en inteligencia artificial.
La cuestión resulta especialmente relevante para la hotelería, que atraviesa un proceso creciente de digitalización en áreas como distribución, marketing, reservas, atención al cliente y Revenue Management. La escasez de mano de obra especializada podría dificultar la adopción de estas tecnologías por parte de hoteles independientes y cadenas de menor tamaño.
El estudio también llama la atención sobre la competencia por el talento tecnológico. Según los investigadores, América Latina se está consolidando como un polo exportador de servicios digitales para multinacionales, movimiento que impulsa los salarios e intensifica la disputa por profesionales especializados. Como consecuencia, las empresas locales medianas y pequeñas enfrentan mayores dificultades para atraer y retener talento.
Otro punto considerado crítico es la infraestructura necesaria para sostener el avance de la IA. Los modelos más sofisticados requieren una elevada capacidad computacional y una gran disponibilidad energética, lo que demanda inversiones en redes, centros de datos y sistemas de transmisión.
Insights
Aunque el impacto es más evidente en actividades como la minería y la agricultura industrial, la expansión de la infraestructura digital también tiende a beneficiar a los sectores de servicios. En la hotelería, por ejemplo, la creciente adopción de sistemas inteligentes para fijación de precios, relación con clientes, automatización operativa y análisis de datos depende de un entorno tecnológico cada vez más robusto.
El informe advierte que, sin avances más amplios, las ganancias de productividad podrían concentrarse en grandes centros urbanos y grandes corporaciones. Esto ampliaría la desigualdad productiva entre empresas y dificultaría el acceso de negocios más pequeños a las oportunidades generadas por la tecnología.
Para evitar este escenario, los investigadores defienden una agenda coordinada entre gobiernos y sector privado, con foco en la democratización del acceso a la IA y en la recualificación de la fuerza laboral.
La distancia entre expectativa y resultados
Aunque la inteligencia artificial ocupa un lugar central en las discusiones empresariales, el estudio muestra que la generación efectiva de valor sigue siendo limitada en la región. Actualmente, solo el 23% de las organizaciones latinoamericanas logra obtener algún retorno económico de la tecnología, mientras que apenas el 6% reporta beneficios considerados significativos.
Según el informe, la mayoría de las empresas todavía utiliza la IA de forma fragmentada, concentrando esfuerzos en herramientas específicas, como asistentes de texto y generadores de código, sin promover cambios estructurales en sus modelos de negocio.
La observación dialoga con la realidad de la hotelería. A pesar del crecimiento en el uso de chatbots, asistentes virtuales y plataformas de automatización de marketing para aumentar ingresos y eficiencia, muchos establecimientos aún se encuentran en etapas iniciales de madurez digital, sin integrar la IA en procesos estratégicos de gestión, comercialización y relación con los huéspedes.
Entre los sectores analizados, los servicios financieros aparecen como el caso más avanzado, utilizando inteligencia artificial para análisis crediticio de poblaciones informales y sofisticados sistemas de prevención de fraudes.
El estudio también identifica a la industria manufacturera y la logística como las próximas fronteras de generación de valor. Según el informe, las aplicaciones de IA orientadas al mantenimiento predictivo y a la gestión de cadenas de suministro pueden reducir los costos operativos hasta en un 15%.
El desafío energético
Otro aspecto destacado por la investigación es la denominada “paradoja de la sostenibilidad”. A pesar de contar con una de las matrices energéticas más limpias del planeta, América Latina todavía no dispone de una infraestructura de transmisión preparada para soportar la rápida expansión de los centros de datos necesarios para la nueva economía impulsada por la inteligencia artificial.
Los investigadores sostienen que los países capaces de integrar fuentes renovables directamente a los centros de procesamiento de datos estarán mejor posicionados para atraer inversiones globales en tecnología durante las próximas décadas.
Para la hotelería, la tendencia acompaña un movimiento más amplio de transformación digital que ya influye en áreas como distribución, gestión de ingresos, atención al cliente y experiencia del huésped. A medida que la IA se vuelve más accesible e integrada a las operaciones, el sector podrá beneficiarse no solo de mayores niveles de productividad, sino también de nuevas oportunidades de innovación, eficiencia y competitividad.
(*) Crédito de la foto: Divulgación.







