La inteligencia artificial ha dejado de ser solo una herramienta de productividad para convertirse en un factor de reorganización de las estructuras corporativas. Aunque ejecutivos y directivos utilizan con frecuencia plataformas como ChatGPT, Microsoft Copilot y Google Gemini, una parte importante del liderazgo sigue creyendo que sus propios cargos permanecerán protegidos del impacto de esta tecnología. Sin embargo, los datos indican que esa percepción podría estar desalineada con la realidad que ya viven las empresas.
Un estudio de Leadership IQ, publicado por Forbes y realizado con 1.251 ejecutivos, directores y gerentes, muestra que el 79,5% utiliza herramientas de IA semanalmente. A pesar de ello, el 46% afirma que la tecnología no afectará su trabajo o dice no saber cuál será ese impacto. Cuando se les preguntó sobre la posibilidad de que sus puestos fueran reemplazados en los próximos tres años, el 56% respondió que no cree que eso ocurra o manifestó incertidumbre.
La aparente contradicción revela un fenómeno creciente: la adopción de la IA avanza más rápido que la comprensión de sus efectos sobre la gestión empresarial.
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El uso de la IA aún se limita a tareas operativas
Aunque la mayoría de los directivos ya ha incorporado la IA a su rutina, su uso sigue concentrándose en actividades de baja complejidad, como revisar correos electrónicos, redactar textos, resumir reuniones y organizar información.
Este comportamiento contribuye a una percepción limitada de la tecnología. En lugar de replantear procesos y modelos de trabajo, muchos profesionales utilizan la IA únicamente como un asistente operativo, sin explorar su potencial para automatizar flujos completos o transformar funciones.
Esta diferencia entre uso y dominio también aparece en el informe de competencia en IA 2026 de la plataforma de educación ejecutiva Section. Aunque el 54% de los profesionales se considera competente, solo el 10% alcanzó ese nivel al ser evaluado mediante pruebas prácticas.
Entre los gerentes, apenas el 33% utiliza inteligencia artificial a diario, y la ventaja de conocimiento respecto de sus equipos es considerada reducida.
La percepción sobre los riesgos prácticamente no cambió
Otro dato llama la atención por su estabilidad. Leadership IQ realizó la misma encuesta en 2023, cuando la inteligencia artificial generativa apenas comenzaba a ganar espacio en las empresas. En ese momento, el 54% creía que la IA impactaría su trabajo.
Dos años después, incluso con la masificación de estas herramientas y el fuerte aumento en su uso, ese porcentaje permanece exactamente igual: 54%.
Este comportamiento también fue identificado por el Foro Económico Mundial. Según la organización, los profesionales reconocen que la inteligencia artificial transformará el mercado laboral, pero tienden a creer que los cambios afectarán primero a otros puestos y no al suyo.
La gestión intermedia concentra la mayor exposición
Los estudios indican que los cargos de gestión media se encuentran entre los más expuestos a las transformaciones impulsadas por la IA. Durante el primer semestre de 2026, las empresas estadounidenses atribuyeron 101.743 despidos al uso de inteligencia artificial, casi el doble del total registrado durante todo 2025. Según la consultora Challenger, Gray & Christmas, la tecnología se convirtió en la principal causa de recortes de personal en Estados Unidos durante cuatro meses consecutivos.
Las proyecciones apuntan en la misma dirección. Gartner estima que, para finales de 2026, una de cada cinco organizaciones utilizará inteligencia artificial para eliminar más de la mitad de las funciones de gestión intermedia.
Investigadores del MIT Sloan identificaron otro efecto de la automatización: en las empresas que adoptaron IA a gran escala, cada gerente pasó a supervisar hasta 15 colaboradores, más del doble del promedio anterior, de aproximadamente siete subordinados.
En las empresas que cotizan en bolsa, el número de gerentes ya cayó un 6,1% desde 2022, una reducción superior a la observada entre los ejecutivos y en la plantilla general.
La tendencia también puede verse en grandes compañías. Shopify comenzó a exigir que los equipos demuestren que una tarea no puede ejecutarse mediante IA antes de solicitar nuevas contrataciones.
Bank of America informó que reducirá gradualmente su plantilla mediante la no reposición de vacantes, mientras que más del 90% de sus colaboradores ya utiliza inteligencia artificial internamente.
Por su parte, Walmart anunció una congelación de contrataciones durante tres años, al mismo tiempo que su liderazgo afirmó que la IA transformará prácticamente todos los empleos.
Las competencias humanas ganan valor
Los investigadores destacan que la mayor vulnerabilidad se concentra en las actividades de coordinación administrativa.
Según el estudio, alrededor del 60% de la jornada semanal de un gerente intermedio se dedica a elaborar informes, dar seguimiento a cronogramas, revisar entregables y distribuir información entre equipos, tareas que ya pueden ser ejecutadas por agentes de inteligencia artificial.
En contraste, las competencias relacionadas con el liderazgo, el desarrollo de personas, la toma de decisiones en entornos complejos y la resolución de problemas adquieren cada vez más relevancia a medida que las tareas operativas se automatizan.
La capacitación acelera la adaptación
A pesar de los desafíos, los estudios indican que la capacitación puede reducir rápidamente la brecha entre adopción y dominio de la tecnología.
Según Section, los equipos liderados por gerentes que incentivan el uso de la inteligencia artificial presentan un nivel de competencia 1,5 veces superior y tienen 2,7 veces más probabilidades de mostrar entusiasmo por esta tecnología.
Aun así, solo el 7,7% de los líderes vincula el dominio de la IA con las evaluaciones de desempeño.
En un caso de estudio citado por la plataforma, la proporción de profesionales considerados competentes en el uso de agentes de IA pasó del 13% al 81% tras un programa de capacitación estructurado.
Análisis
Los datos sugieren que el principal desafío para los líderes no es la llegada de la inteligencia artificial, sino la velocidad con la que está modificando el papel de la gestión.
La investigación evidencia una diferencia importante entre utilizar herramientas de IA y comprender su impacto estratégico. Mientras muchos ejecutivos incorporan la tecnología para tareas puntuales, pocas organizaciones parecen promover una revisión más profunda de los procesos y de las responsabilidades de gestión.
Otro aspecto relevante es que los estudios convergen en un mismo diagnóstico: las funciones basadas en la coordinación, la consolidación de información y la supervisión operativa tienden a perder protagonismo, mientras aumenta la demanda de competencias que siguen siendo esencialmente humanas, como el liderazgo, el criterio, la negociación y la gestión de personas.
Más que eliminar empleos de forma indiscriminada, la inteligencia artificial apunta a una redefinición del perfil esperado de los líderes. La mayor amenaza quizá no sea la tecnología en sí, sino la falsa sensación de que transformará el trabajo de todos, excepto el propio.
(*) Crédito de la foto: Hotelier News







