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La calidad de los anuncios impacta las reservas en las OTAs

Actualmente, las OTAs operan bajo una lógica algorítmica cada vez más rigurosa. En cuestión de segundos, sistemas automatizados deciden qué propiedades ganan visibilidad y cuáles quedan fuera del radar de los potenciales huéspedes. Entre los principales criterios para evaluar los anuncios se encuentran los filtros de comodidades, la relevancia de la búsqueda y la calidad del contenido.

Para los operadores de short-term rental que dependen fuertemente de estos canales, cualquier pérdida de posicionamiento tiene un impacto directo en las reservas. Según el Informe Global de Anfitriones, de Pricelabs, divulgado por Phocuswire y basado en entrevistas con más de 1.400 anfitriones en distintos países, el 63% afirma estar preocupado por el ranking de sus anuncios en las OTAs.

Al mismo tiempo, el modelo tradicional de descubrimiento de viajes empieza a transformarse. Un estudio de Phocuswright indica que el uso de plataformas de IA (inteligencia artificial) generativa para búsquedas relacionadas con viajes se duplicó con creces entre el primer y el segundo semestre de 2025. El detalle es que la mayoría de los anuncios actuales no está estructurada para ser fácilmente comprendida o recomendada por grandes modelos de lenguaje, lo que genera un nuevo cuello de botella en la visibilidad.


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Este desajuste ya se refleja en los indicadores de desempeño. De acuerdo con el Informe de Optimización de Anuncios, también de Pricelabs, solo el 12% de los listados evaluados alcanzó una calificación de calidad considerada “buena” según los estándares actuales de las plataformas. Aun así, estos anuncios tuvieron un 35% más de probabilidades de superar el promedio del mercado en desempeño.

¿Qué es un anuncio de baja calidad?

Para entender qué diferencia a los anuncios eficientes de aquellos con bajo rendimiento, Pricelabs evaluó títulos, descripciones, imágenes, el orden de las fotos, la coherencia entre contenido y comodidades, y el sentimiento de las reseñas de los huéspedes. En total, se analizaron cerca de 10.000 anuncios en nueve mercados globales, entre ellos Barcelona —que ha endurecido las regulaciones del segmento—, Chicago, Dubái y Melbourne.

Los resultados se repitieron entre los mercados. Cerca del 70% de los anuncios presentaba imágenes de baja calidad, con problemas de iluminación, enfoque u organización, además de poco énfasis en los atributos más relevantes para el huésped. Asimismo, más de la mitad incluía descripciones incompletas o poco claras, mientras que el 54% mostraba inconsistencias entre lo descrito y lo que aparecía en las fotos.

En un sector basado esencialmente en la confianza, el desalineamiento pesa. Sin un sistema estandarizado de clasificación por estrellas y con pocas marcas capaces de garantizar consistencia entre destinos, los huéspedes de alquileres de corta duración dependen en gran medida de la información del anuncio y de las reseñas. Cuando la experiencia entregada no corresponde a la promesa inicial, la frustración aparece incluso antes de confirmar la reserva.

Además de afectar la conversión, este ruido envía señales negativas a los algoritmos de las plataformas, comprometiendo el posicionamiento y la visibilidad de los anuncios.

Expectativa y desempeño

El análisis de las reseñas mostró que muchas quejas recurrentes no están vinculadas a fallas operativas, sino a expectativas mal alineadas. Aspectos como estacionamiento, ruido externo, instrucciones poco claras o la ausencia de determinadas comodidades aparecen con frecuencia, incluso cuando la experiencia general es considerada positiva.

El problema surge cuando el huésped llega con suposiciones que el inmueble no puede cumplir. Ajustar este escenario no requiere textos extensos ni reglas excesivamente rígidas, sino elecciones más precisas de palabras e imágenes. Una descripción como “apartamento acogedor en una zona central y animada”, por ejemplo, anticipa el tamaño del espacio y el contexto urbano sin recurrir a términos negativos.

Cuando las expectativas se cumplen, las reseñas tienden a mejorar, fortaleciendo un ciclo positivo de visibilidad y desempeño. En muchos casos, los operadores reducen precios para estimular la demanda, pero el resultado sigue siendo limitado porque el problema está al inicio del recorrido del huésped —y no en la tarifa—.

Desafíos para escalar

Las dificultades se intensifican para los gestores que administran grandes volúmenes de propiedades. Pequeñas inconsistencias replicadas en decenas o cientos de anuncios se transforman rápidamente en pérdidas significativas de ingresos.

Esto ocurre, en parte, por la fragmentación de los flujos de trabajo. Equipos distintos se encargan de descripciones, comodidades e imágenes, mientras que los propietarios también aportan contenido de forma independiente. Las auditorías manuales se vuelven inviables a gran escala, permitiendo que fallas de calidad permanezcan durante largos períodos sin corrección.

En este contexto, las herramientas basadas en IA (inteligencia artificial) ganan protagonismo al analizar grandes volúmenes de datos de manera simultánea, identificar incoherencias y señalar ajustes de forma sistemática.

Calidad como estrategia

La gestión de ingresos ya es una práctica consolidada en los alquileres de corta duración, especialmente con el uso de precios dinámicos. Sin embargo, todavía es común que la estrategia se concentre únicamente en la tarifa. Factores como visibilidad, comunicación y operación requieren el mismo nivel de atención.

Con una competencia más intensa y huéspedes cada vez más exigentes, la calidad de los anuncios se convierte en un factor decisivo de desempeño. Los operadores que tratan este aspecto como parte de su estrategia de ingresos amplían sus posibilidades de mejorar el posicionamiento en las plataformas, aumentar la conversión y fortalecer una de las etapas más críticas del proceso de reserva.

(*) Crédito de la foto: Freepik